La textura tamborada o envejecida consiste en dar a la piedra un aspecto antiguo. La piedra se coloca en un tambor con otras pequeñas piedras en rotación y vibración; al chocar entre sí, las aristas se redondean y adquieren una apariencia envejecida. Este efecto puede aplicarse a piedras con dimensiones de hasta 800 × 400 × 30 mm o 600 × 400 × 20 mm. La textura tamborada se utiliza con frecuencia en edificios de estilo clásico, siendo una opción muy popular para restauraciones, casas de campo y espacios exteriores. El caliza es la piedra más adecuada para este tipo de acabado.