En la construcción de edificios de estilo clásico, la piedra natural desempeña un papel ancestral y protagonista. Civilizaciones extremadamente antiguas, como los egipcios, los griegos y los romanos, ya utilizaban la piedra natural en la construcción de templos y pirámides. La piedra natural volvió a ganar protagonismo como material de construcción durante el Renacimiento y el Neoclasicismo, siendo utilizada en fachadas, columnas, pavimentos y ornamentos. Se convirtió así en un símbolo de la grandiosidad de las obras clásicas.